Tomar decisiones implica hacerte responsable de las consecuencias, disfrutar las buenas y enfrentarlas que no lo son.
La responsabilidad es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones.
Las personas responsables:
- Siempre toman en cuenta la intención de lo que están haciendo y no cuestionan ni son limitadas por aquellas reglas que se les imponen como básicas para cumplir sus objetivos.
Las personas que no son responsables:
- Siempre buscan y presentan excusas para justificar aquello que no realizó, además de no mostrar un serio compromiso ante determinados asuntos.

